Eran las 6:40 de la tarde, me encontraba en la escuela esperando al profesor para iniciar la clase. Esperaba junto a la puerta con ansias su llegada, ya que veríamos como se hacen las obras de teatro.
Pasaban los minutos y no llegaba, miraba a la ventana con desesperación y no podía creer que al doscente se le estuviera haciendo tarde, porque es muy puntual; mis amigas me decían que estuviera tranquila, que otro día veríamos el tema. Yo las miré y les dije -Niñas, el teatro es candela pura, es un arte, por eso quiero que venga.
Salí del salón a buscar al profesor y me dirigí hacia Lupita la prefecta, le pregunté sobre el profesor y me dijo que se encontraba en el salón de clases, corrí hacia el salón. Cuando llegué el profesor levantó la ceja y me dijo que se le hacía raro mi inpuntualidad, que yo no era así, que le daba vergüenza ajena. Me quedé callada por un momento, no sabía que decir y Luisa, mi amiga le explicó que había ido a preguntar por él.
El profesor solamente contestó que se le había hecho tarde por cuestiones personales, si bien recuerdo tuvo problemas en las instalaciones de su casa.
A la hora de salida el maestro se disculpó amablemente aclarando que fue su error el haberme llamado la atención por haber llegado tarde.
Escrito no inspirado en vivencias personales, los personajes son reales, no ficticios
Muy bonito tu Blog mija, me encantó el diseño y lo que dices de tu profesor... jejeje! besos y aquí te leeré. ;)
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