Regreso a mi cama, intento dormir, pero Morfeo no llega para tomarme en sus brazos. Doy nuevamente vueltas a los pendientes y entre ellos está la escuela, la dulce y amarga escuela de la vida. Torno mi cabeza y miro la puerta, digo en voz alta "Pronto amanecerá y será otro día" Derramo una lágrima e intento nuevamente dormir.
Continuamente me muevo en la cama, me vienen a la mente tus ojos cobrizos, intento no pensar en ello, ya que no vale la pena pensar en tus ojos si no estamos juntos.
Las 2 de la mañana y sigo sin dormir, una rara sensación recorre mi pecho; es quizá la tristeza de saber que ya no te tengo, que ya no hay nada que nos relacione, que nos abandonamos por el destino.
Imagino tu rostro en mi mente, le grito al destino, le cuestiono sobre nuestra partida... Mi corazón se acelera y empiezo a llorar, por fin me quedo dormida.
Despierto en la mañana y observo en mi recamara el primer regalo que me diste, lo tomo en mis manos y recuerdo tu voz, hasta olfateo tu loción... Miro el reloj, me dirijo al baño a ducharme y seguir con la rutina.
Termino de alistarme, salgo de mi casa con una sonrisa fingida, llego a mi destino y siento el vacío de mi corazón, me sirvo un café y me dedico a mis tareas de estudiante. Noto un canto a lo lejos; es de un pobre hombre mustio, habla de desamor, exactamente lo que siento.
Al fin me resigno a empezar sin ti, tomo mi café y termino mis deberes, guardo un momento de silencio y canto para sanar a mi corazón y empiezo a reir, tan fea es esa risa que ni yo me creo que es de felicidad.
wow, me encanta eso de narrar a forma de crónica, los sucesos de un día como un cuento en presente :D muy bien por tu habilidad de escritora que va creciendo!
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